jueves, 8 de octubre de 2015

LA MOTIVACIÓN INTRÍNSECA Y LA MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA

En el mundo actual en el cual vivimos, estamos en un constante devenir de circunstancias que, muchas veces, nos sumergen en la inercia. El camino de la inercia es claro y conciso: nos dejamos llevar por las circunstancias y acabamos actuando de manera rutinaria. ¿Acaso pensamos en qué nos lleva a actuar de una manera u otra? ¿Cuáles son los verdaderos motivos que nos encaminan en la dirección que tomamos? ¿Cuáles son los motivos que nos llevan a actuar tal como lo hacemos? Conocer cuáles son los motivos que nos guían nos sirve para conocer realmente qué es lo que nos lleva a tomar ciertas decisiones o porqué nos decantamos por una elección u otra. A veces, nuestra propia obcecación nos nubla cuáles son los motivos verdaderos y actuamos de manera equivocada, debemos reflexionar cuáles son las motivaciones que impulsan nuestras decisiones. Conocer nuestras motivaciones es conocernos como personas. Es el camino del auto conocimiento.




  • La motivación intrínseca: de manera sencilla se ha definido como la conducta que se lleva a cabo de manera frecuente y sin ningún tipo de contingencia externa. El propio incentivo es intrínseco a la actividad misma, es decir, es la realización de la conducta en sí misma lo que nos mueve, los motivos que conducen a la activación de este patrón conductual son inherentes a nuestra persona sin necesidad de estímulos externos. De ahí que este tipo de comportamiento se considere intrínseco a las motivaciones personales de cada uno. Por ejemplo: cuando ponemos en práctica un hobby, cuando realizamos una actividad por el hecho de superarnos a nosotras mismas. Por lo general suele verse de forma más fácil en la motivación deportiva y también cuando tenemos una motivación personal sobre un proyecto nuestro que tiene mucho valor para nosotros aunque de cara a los demás pueda carecer de un sentido práctico. Seguramente te has encontrado con alguna película en la que había un momento emotivo en el cual la motivación deportiva y la motivación personal estaban a flote en mitad de un discurso que inspiraba al equipo a ganar en el último segundo apelando a este tipo de deseos personales de cada jugador.  





  • La motivación extrínseca:  son aquellas actividades en las cuales los motivos que impulsan la acción son ajenos a la misma, es decir, están determinados por las contingencias externas. Esto se refiere a incentivos o reforzadores negativos o positivos externos al propio sujeto y actividad. Por ejemplo: es muy frecuente que se de una motivación en el trabajo que sea extrínseca basada en conseguir determinados objetivos. Si se logra satisfacer las expectativas en el trabajo entonces se logra un premio de recompensa.  Generalmente es el propio salario del trabajo la principal motivación laboral que existe cuando hacemos algo a cambio de un bien material. Cuando el premio es extrínseco  en lugar de intrínseco el rendimiento disminuye. En las últimas décadas, se está empezando a valorar otro tipo de incentivos  que no sean económicos tales como descansos, reconocimiento que busca alentar al trabajador con frases motivadoras y resaltando sus puntos fuertes, aunque se mantiene el factor material con mucha diferencia como gran incentivo.


  • Concluyendo, debemos seguir en constante aprendizaje y con una innata curiosidad hacia la vida. Este conocimiento parte de nosotros mismos, de nosotras mismas. Debemos diferenciar nuestras motivaciones intrínsecas y las extrínsecas, y saber porqué actuamos. A partir de ahí, es más fácil manejar las situaciones del día a día.